jueves, 30 de enero de 2014

REBELIÓN 1.0

          


                                   Es
                                 la
                             hora
                      de
              prender
     la
     mecha
   * * *
y modular nuestro miedo
con el frío aliento del valor.
El coraje es parte del miedo,
que nos obliga a  estar siempre alerta.
Levantamos trincheras invisibles contra la realidad,
donde ocultarnos y disparar palabras que dejen a un lado los fusiles.
¿Pero acaso sabes de qué nos sirve luchar si no ganaremos nunca la batalla?
Pregúntate ahora de qué nos sirve soñar, si la realidad siempre termina venciendo.
Vivimos de  ansiedad mientras dormimos con una bomba de relojería bajo la almohada
con esa monótona y rumorosa cadencia del tictac,  que nunca nos permite conciliar el sueño.
Bien sabes tú que de nada nos sirve tener una opinión, ya que  a nuestra voz siempre la callan.
Párate y piensa en esto: ¿De qué nos sirve esperar si la esperanza al momento se desvanece?
Ese invariable y perverso tictac es igual que un martillo cruel dentro  del silencio de la noche.
El silencio de la consternación de la noche que amordaza el aullido inútil de los miedos.
Veo inerte en mi cama las hojas caídas del árbol de  los sueños, que deja despoblado
el núcleo encolerizado del pensamiento y lo abandona  desapacible y estéril.
Esto es como tener un desierto en la boca y masticarlo con los dientes,
hasta convertir toda  la rabia encerrada que llevo en la sombra
de una bala que de ningún modo llegará al destino,
aunque apunte y dispare.





domingo, 5 de enero de 2014

CAVE CANEM

Alerta despierta el sueño

en un sentido verso
canalla, perverso, letal
como palabras
                lanzadas
                               al vacío
para dañar,
como puñales
que giran sobre sí mismos
hacia esta diana
para hacer blanco.

Mi cerebro es un queso,
mi religión es una Biblia con un agujero
donde guardar el revólver.

Bajo la almohada
las pesadillas acumuladas
fermentan
con odios,
pesares, miedos de vapor
hechos. Tierra bajo la cama
con una cruz trazada con un dedo
por un loco,
con un suspiro y un cuchillo,
con juramentos cosidos
a mis huesos,
en silencios,
en ilusiones,
en fantasías,

creo mi ego
para maldecir mi instinto,

con cuidado  por el perro que mi interior habita.


De mi poemario inédito Almagonía (1985-1991)
Fotografía: José G. Cordonié